El viernes 03 de octubre de 2025 no asistimos a una reunión informativa, sino a una velada que nos acercó a China sin necesidad de tomar un avión. Los faroles encendidos, los detalles dorados y los trajes típicos nos envolvieron en un ambiente mágico, como si cada rincón nos invitara a recorrer la Gran Muralla, a perderse en la Ciudad Prohibida y a imaginar los paisajes que pronto serán realidad. Entre preguntas sobre visado, clima y equipaje, se mezclaban risas, ilusiones y la emoción de empezar a vivir el viaje antes de partir.
Lo más especial de la noche no fue solo la información compartida, sino la complicidad del grupo. En cada mirada y en cada palabra se sentía esa energía única que nace cuando los sueños empiezan a compartirse. Porque viajar no significa únicamente llegar a un destino, sino disfrutar de cada paso previo que nos lleva hasta él. Esa noche quedó claro que la aventura ya comenzó, y que los recuerdos empezaron a escribirse mucho antes de subirnos al avión.





















